Porque todo tiempo pasado era mejor, dicen por ahí. Que todo lo de antes era más feliz, cómodo, tranquilo... Que no hay mejor tiempo que el de la adolescencia. Esos años juveniles que a muchos ya se nos escapan de las manos, y nos quedamos así paraditos como en estado de shock preguntándonos qué chucha pasó.

A mí la vida me ha dado la oportunidad de volver a vivirlos, de manera fortuita, así como de la nada, de golpe, con un jovencito de esos que jamás pensé que me ligaría en la vida. ''Ya pasé esas épocas'', aseguraba hasta ayer. Y juro y re-juro que hasta ayer lo único que me hubiese pasado por el choriflai en llamas habrían sido pingones no menores de 25. Ya me hacía por siempre tirándome a hombres que bien podrían ser mis padres..pero no. No no no, dijo diosito, '''ahí te mandaré una pinguita de 19 añitos, todavía adolescente y fresquita para ti, muchachita de mierda''.
Y así fue que lo puso en mi camino, todo joven y rosado, de cabello como rubio y castaño, ricitos en la frente, nariz mediterránea y brazos entre infantiles y adultos. Y totalmente dispuesto a complacerme. Sí, por primera vez en mucho tiempo, veía a un hombre (si se le puede llamar así) tratándome como estuviese bañada de oro y cubierta en seda, como toda un princesita mimada. ''Si quieres algo, me dejas saber'' ''¿Tienes sed?'' Claro que las únicas opciones para responder esta última pregunta habrían sido Coca Cola o jugo... Bueno, todo empezó como lo que hubiese sido un día tranquilo en la playa. Sí, que ven a mi casa, vamos a la playa, nos comemos algo. Poco me hubiese imaginado, -o bueno..talvés no después de enterarme de la edad de mi compañerito de juegos- que el niño vive aun con sus padres. En un lindo y cómodo departamento de playa, pero de sus padres.
En reacción, el surgimiento de una serie de mentiras propias de mi estúpida pero necesaria auto-negación:
Ok, pensé, no pasa nada. MENTIRA
Es sólo una tarde normal con un amigo en la playa. MENTIRA
No me atrae. MENTIRA
No todo tiene que ser sexual. MENTIRA
Démosle al fast forward.
Escena de joven Eros y su humilde servidora tirados en la cama, con ropa, evitando la obvia tensión sexual y camuflándola detrás de múltiples videos absurdos de youtube.
Joven Eros le dice a la tipa acostada a su lado que la quiere besar. La tipa, por su parte, se ríe y trata de disimular la incomodidad del momento. Joven Eros le da un discurso seudo intelectual sobre cómo hay que aprovechar el tiempo y la vida, y el momento (probablemente se refería a que sus papás iban a llegar pronto a la casa). La chica a su lado, (yo) se percata de su seudo intelectualismo, el cual no deja de ser adorable y un poco tierno, recordándole a su propia mentalidad a esa edad.
La adolescencia tiene un encanto peculiar, es una época donde va todo lento y rápido a la vez. Donde creemos que lo sabemos todo, pero nos quedamos anonadados al ser enfrentados con el reto de probar dicho conocimiento. Somos todo ideas. Ideas, ideas y más ideas. Somos imágenes, conceptos que pretendemos ser. Somos frágiles y resistentes. Y el sexo es uno de los gozos más grandes.Hablando de sexo, me gustaría añadir, -aunque creo que no cabe duda-, que i loves it. Pero también debo admitir, que jamás he disfrutado tanto de los regalos carnales fornicarios como en mi adolescencia. Como tineiyer el gozo de sentir otro cuerpo, y de cumplir los deseos de mi propia carne era inigualable. Actualmente en mi vida, no está mal, no me mal interpreten, pero siento que ha perdido la novedad que antes tenía.
Bueno, de vuelta a la escena. La vil corruptora de menores aka, yo, se acuesta en la cama, sintiendo ya que se le mojan los calzones, se ríe como estúpida de cualquier cosa. Eros le pregunta qué sucede, y ella le responde que no puede creer (ay nooo) que está en la cama con un niño. Esto es una clara provocación ante la cual, Eros responde tal cual planeado ''te voy a probar que no soy un niño''.
A continuación, fornicasound..
Hay desnudez, puedo apreciar el cuerpo juvenil, la carne tersa, blanca y quemadita por el sol. Sus labios son rojos, rojíísimos. Me quita los calzoncitos y con un sútil gesto de manos, abre mis piernas. No mucho, sólo lo necesario para meter su cabeza entre ellas y hacer lo que la primavera a las flores con mi chori. Ya se imaginan, me lo comió todo. Y de qué manera, EL NIÑO SABE! Cuando pensé que no podía más, se retrae de lo que ya era una fuente de calentura, y se quita lo que le falta de ropa, los pantalones, los bóxers de colores. Prosigo a bajar la mirada y observar con gran sorpresa y deleite que la tercera pierna del niño era casi del tamaño de mi antebrazo, ENORME. Hay excitación, penetración, sudor, besos. Hay movimientos bruscos y gentiles, hay frenazos, hay gemidos cubiertos con las manos, hay orgasmo.
Una vez más, el gran follón eterno ha ganado control sobre mi cuerpo y me ha hecho pecar. Una vez más, esta inmunda de 22 años ha saciado la sed de su carne, y se ha acercado un poquito más al infierno.
No sé qué más pensar sobre el asunto. Salvo que me toca nada más gritarlo.
ME TIRE A UN NENE DE 19 AÑOS,
y me gustó.
Dios te salve María, llena eres de Gracia..el follón está contigo.
































